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jueves, 26 de mayo de 2016

CUARTA TERTULIA LITERARIA DE LA ASOCIACIÓN DE CASTILLA Y LEÓN DE FANTASÍA, CIENCIA FICCIÓN Y TERROR



TERTULIA LITERARIA: 25 DE MAYO DE 2016

José Francisco Sastre García

            El día 25 de mayo tuvo lugar una nueva tertulia literaria en el Circular Bar&Shop, organizada por la Asociación de Castilla y León de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror, que comenzó a las 20:30 y tuvo como tema de comienzo la siguiente pregunta: ¿qué entendemos por escribir bien?
            En un principio se procedió a una ronda de participación, en la que cada asistente aportó su visión y su idea al planteamiento puesto sobre la mesa. Comprobamos que, en el fondo, tras una pregunta como la que da apertura a la tertulia, se escondían tres premisas fundamentales a la hora de explicar el concepto de buena escritura:


  1.  La más evidente es la referente al lenguaje: escribir bien es respetar a rajatabla las reglas básicas de la escritura, cuidar la ortotipografía, la redacción. En este punto, se aludió a que es una cuestión menor, ya que para eso están los correctores, para resolver esos problemas. La cuestión inmediata a este aserto fue evidente: si el escritor no sabe o no se molesta en escribir bien, porque el corrector se lo va a dejar solucionado, ¿qué merito tiene el escritor, que en un principio tiene como base el conocer las bases de la escritura?
  2. Otra acepción que surge de manera natural es la del punto de vista de la propia historia: ha de ser interesante, enganchar al lector.
  3. Y una tercera, derivada de la anterior, en la que se toma el punto de vista del propio escritor: éste ha de volcar todo de sí mismo en la obra para que ésta salga resulte adecuada y bien escrita.

A la postre, el debate sobre estos tres puntos nos mostró varias conclusiones más que evidentes:


  1. Escribir bien no es otra cosa que una combinación de todos los factores ya citados: una buena redacción, una buena historia, y una entrega absoluta por parte del autor.
  2. No siempre van a coincidir estos tres aspectos: se dieron ejemplos en los que una obra no demasiado buena a la hora del lenguaje cala hondo entre los lectores, lo que hace que se considere bien escrita.
  3. Surgió también una cuestión en la que todos coincidimos, y es que cuando damos por buena una historia que engancha al lector pero está escrita de cualquier manera, damos pie a la teoría del todo vale, una teoría peligrosa y que hay que procurar mantener apartada, de la que algún que otro ejemplo se ha llegado a ver en Internet o en palabras de algún autor: no importa cómo se escriba una narración, lo único importante es que al lector le guste.
  4. Salió el tema de la diferenciación entre el gusto y la calidad, entre los aspectos objetivos y subjetivos de una novela, un punto que mucha gente sigue mezclando: el hecho de que una novela tenga gran calidad no significa que forzosamente haya de gustar a todo el mundo, y viceversa, lo que da lugar a una combinación de elementos: 
    1. Una obra puede ser de gran calidad y no gustar a determinados sectores o personas: por ejemplo, hay a quien no le gusta Gabriel García Márquez. 
    2.  Una obra puede ser de gran calidad y gustar a la mayoría de la gente, algo en principio natural y razonable. 
    3.  Puede ser de baja calidad y no gustar, que cae dentro de la tónica del punto anterior: lógico y racional. 
    4.  Puede ser de baja calidad y gustar a buena parte de los lectores, lo que denotaría o que es adictiva o que los lectores no hacen un filtro demasiado exigente.
  5. Relacionado con el punto 4, surge una apreciación relacionada con la lectura: mientras no se busca más que el entretenimiento, disfrutar de la historia, todo va bien; sin embargo, en cuanto se empieza a leer con ojos críticos, se pierde la perspectiva y el gusto de leer (que no las ganas), lo que hace que no disfrutemos como debiéramos.
  6. Otro punto que surge es el de la manera de escribir: la mejor apuesta es la de la sencillez, que no simplicidad, para exponer una novela al lector y que éste se sienta implicado en ella.


La tertulia finalizó con temas más variados, entre los que se mencionó el movimiento modernista, que buscaba integrar en un único bloque el estilo y la estructura, o la inexistencia de un cuidado enfocado hacia la cantera literaria, durante la que se habló de que las grandes editoriales están ya buscando sus propias bolsas de escritores, con los que suplir a los clásicos cuando éstos agoten su filón.
Tras la charla, José Losada nos obsequió con un pequeño juego de cartas que sirvió para amenizar y rematar una velada de lo más interesante, que esperamos se prolongue durante más meses…